LA LEYENDA MAYA DE TSUKÁN: EL GUARDIÁN DE LOS CENOTES
Cenotes

LA LEYENDA MAYA DE TSUKÁN: EL GUARDIÁN DE LOS CENOTES

Descubre la fascinante leyenda maya de Tsukán, la serpiente alada condenada a ser la protectora eterna de los cenotes, ríos subterráneos y el ciclo del agua en la Península de Yucatán.

23 de abril de 2024· 2 min de lectura

Hace miles de años, la civilización maya sufrió una terrible sequía. Desesperados, pidieron ayuda a Chaac, el dios de la lluvia. Chaac montó en su bestia alada con la importante misión de ir a cada cenote para recolectar agua, ¡pero todos estaban completamente secos!

Agotado por la búsqueda, se sentó a descansar sobre lo que parecía el gran tronco de un árbol, pero este comenzó a moverse. Resultó ser la gigantesca serpiente con melena conocida como Tsukán (del maya tsuk, "caballo", y kaan, "serpiente"), la cual se erigió de inmediato devorando a la bestia alada de Chaac de un solo bocado. Furioso, Chaac azotó a la víbora y la montó, declarando que, como se había comido a su animal, ahora ella era de su propiedad.

Tsukán se enfureció y exigió saber la identidad del hombre. Chaac le respondió que era el dios de la lluvia y que ahora pensaba recolectar agua del océano montado sobre su lomo (Chaac creía que la serpiente se había bebido toda el agua de los cenotes). Esta amenaza desató la furia del reptil, que se retorció violentamente; de la nada, le brotaron un par de alas a los costados de su cuerpo y comenzó a volar contra su voluntad.

Al llegar al océano, Chaac llenó numerosos recipientes con agua, mientras Tsukán se maravillaba por primera vez ante la belleza del mar. La serpiente le dijo al dios que no quería regresar a casa. Chaac le prometió que, una vez que le ayudara a cumplir con su responsabilidad de abastecer de agua al imperio maya, la dejaría regresar a vivir allí.

Sin embargo, al regresar a los cenotes, Tsukán derribó bruscamente a Chaac de su lomo. Irritado, el dios la azotó con fuerza. Esto provocó un trueno y, al ser alcanzada por el rayo, la serpiente se transformó en miles de gotas de agua que se esparcieron por toda la tierra. Esto a su vez llenó los cenotes y, a medida que las gotas se reunían en el fondo de la cueva, la serpiente alada resucitó. Como resultado de haber desafiado al dios de la lluvia, cayó sobre ella la maldición de ser la protectora eterna del ciclo del agua en las cuevas, cenotes y ríos de la Península de Yucatán.

Así fue como nació la leyenda maya de Tsukán. Como todas las leyendas, se transmite de generación en generación, transformándose a lo largo de los años; sin embargo, lo más importante es que enseña a las personas un profundo respeto por la naturaleza. Es por eso que, antes de entrar a cualquier cenote, se pide permiso a los Aluxes y se procura la conservación del lugar, con la esperanza de no encontrarse con Tsukán.